Hola, soy Valentín García

Hace 3 años renuncié a mi empleo de oficina para ir en busca de lo que me hace feliz,
y ahora lo comparto contigo.

Hasta hace unos años quienes alcanzaban la fama eran sólo un puñado de personas. Llegar a la televisión y las revistas era un privilegio que pocos conseguían. El talento era la divisa. Comparando a los famosos de hoy, podemos confirmar que antes había más talento que relleno sanitario en los medios de comunicación.

Eres infeliz emulando el comportamiento repetitivo de una máquina. Esperas con ansias que sea viernes para irte de parranda con tus amigos. Estás molesto con tu jefe por las largas jornadas y la poca paga; a pesar de eso disimulas tu descontento debajo del saludo de los buenos días cada mañana. ¿Algo que me falte mencionar?

Sólo tú sabes que tanto odias levantarte temprano y caer en la rutina laboral de un trabajo que no te agrada.

Los pensamientos de un recién nacido emulan a un recipiente vacío. Mientras el pequeño vaya creciendo, adquirirá ideas tomando a sus allegados como guías, y el recipiente dejará de estar tan vacío.

De sus papás recibirá las primeas lecciones, no importa si las comprende o siquiera si las obedece; la información se albergará en su cabeza.

Cuándo alcance la edad escolar y su cerebro esté un poco más preparado para escuchar a su alrededor, será como una esponja que absorba el sentido común y costumbres que su comunidad proyecta. No será algo necesariamente bueno para él.

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